¿Somos vencedores en la batalla espiritual?

Empecemos por comprender que la lucha espiritual solo la libra aquél que ha aceptado a Jesucristo como su salvador. Nuestro adversario, el diablo, anda siempre en busca de hacer caer a los que hemos aceptado a Jesucristo como nuestro salvador.

Apo. 12:17

Entonces el dragón se llenó de ira en contra de la mujer y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de dios y tienen el testimonio de Jesucristo.

¿Contra quién libramos la lucha los hijos de Dios?

Ef. 6:12

Porque no tenemos lucha contra carne y sangre, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Y decimos que solo los que creen en Jesús; porque antes de conocerle, antes de nacer espiritualmente y por sus méritos a la vida espiritual; estábamos espiritualmente muertos:

Ef. 2:1

El os dio vida a vosotros, cuando estabas muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduviste en otro tiempo siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia.

En otro tiempo, antes de que nos arrepintiéramos de nuestra mala manera de vivir, estábamos sometidos, sin darnos cuenta al príncipe de la potestad del aire, es decir a Satanás.

Pero Cristo nos ha librado de la esclavitud del pecado y nos ha dado una nueva vida en Él; de tal manera que ahora somos nuevas criaturas, viviendo en el espíritu, tal y como lo anunció el Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, cuando dijo:

Eze. 38:24

Haré un nuevo pacto con la casa de Israel: los limpiaré de sus inmundicias, los lavaré de su idolatría, les quitaré el corazón de piedra y les pondré un corazón de carne y derramaré sobre ustedes mi espíritu.

Pero, ¿cómo podemos librarnos de las acechanzas del Diablo, ahora que somos hijos de Dios?

Salmo 91:1

El que habita al abrigo del altísimo, y se acoge a la sombra del omnipotente, dice al Señor: tú eres mi esperanza, mi Dios; ¡el castillo en el que pongo mi confianza! El Señor te librará de las trampas del cazador; te librará de la peste destructora. El que habita al abrigo del altísimo es aquel que pone a Dios como su habitación, grande cosa es esa, ya que, es aquel que no se revela, y que no es vencido por las acechanzas del Diablo.

El que se acoge a la sombra del omnipotente: ¿quién es la sombra del omnipotente?

 Col. 1:15

Nos habla de Cristo de esta manera:

Él es la imagen del Dios invisible: la sombra del omnipotente. Entonces comprendemos la cita: si pones a dios por tu habitación, Cristo te protegerá de las huestes del mal. Entonces, la lucha espiritual, queda supeditada a nuestra fe en el y a la obediencia a sus mandamientos.

El mejor guerrero espiritual es aquel que comprende que sólo por la fe es posible vencer al enemigo de las almas. La fe dice el apóstol Pablo es por el oír la palabra de Dios, y Santiago nos dice que la fe sin obras es muerta.

Entonces vamos ganando la batalla contra los limpios, en tanto Cristo esté en nuestra vida como el pan que descendió del cielo, y nosotros estemos en la obediencia a su palabra: haciendo obras conforme a la ley de Moisés. Es decir obedeciendo conforme a sus mandamientos.

Amén.

2018-07-27T10:54:48+00:00

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