1 Juan 5:3 Pues éste es el amor a Dios: que obedezcamos sus mandamientos. Y sus mandamientos no son difíciles de cumplir.

Amar a Dios es obedecerle. Y para obedeceré  a alguien, siempre es necesario conocerle.

Juan 17:3 Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti y a tu hijo Jesucristo.

Conocer a Dios y a su hijo Jesucristo y ser hacedores de su palabra (obedientes), nos hace aptos para vivir por la eternidad en su reino.

Apo 2:4 Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor;  por tanto mira de dónde has caído y arrepiéntete, si no vendré y quitaré tu candelero.

Dejamos nuestro primer amor. Cuando desobedecemos sus mandamientos, corremos el riesgo de perder nuestra salvación.

Si dejamos de cumplir sus mandamientos, abogado tenemos con Dios; a Cristo, El sumo sacerdote que intercede por nosotros.(1 Jn 2:1)

Sólo el arrepentimiento genuino, delante del señor, el cual también es un mandamiento, nos llevará de nuevo a la ruta de la obediencia y del amor de Dios.

Josué 23:11 Guardad, pues, con diligencia vuestras almas, para que améis a Jehová vuestro Dios.