Porque vosotros habéis comprendido que Yo soy la luz del mundo, quien me sigue no vivirá en tinieblas, sino tendrá la luz de la vida.

Porque vosotros habéis comprendido, se acercan los tiempos; los tiempos distintos; distintos a los tiempos que hoy comprendéis. Se acercan los tiempos de vivir en donde siglos de conocimientos, en segundos, los recordareis.

Que no os gane la soberbia, no os sintáis que sois superiores, porque superior sólo es el Padre.

Recibid con alegría, con sumisión a Dios, todos los conocimientos que como cascadas llegarán a vuestras vidas. Son conocimientos que os serán dados a recordar solamente, para que a través de ellos llevéis la luz y el amor del padre a todos vuestros hermanos que lleguen a vosotros en busca de paz.

Llegan los tiempos distintos que aunque parezcan nuevos, solo son viejos tiempos que habéis de recordar. Recuerda que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo moran en ti. Siéntelo a cada momento, siente esa verdad vibrar en tu corazón, siente esta gran verdad, expande y abre tu corazón; que tu corazón será como una linterna que ilumina tu camino por donde habrás de transitar.

Amado discípulo, amados discípulos, los que creen en Dios Padre, en Dios hijo y Dios Espíritu Santo, dale las gracias a Dios, a nuestro padre creador por todas las bendiciones que día a día recibes de Él, y con una sonrisa en el alma reciban los tiempos que se acercan y que en tu corazón siempre brille el sol y que sus rayos iluminen con la calidez del amor todo lo que te rodea, cada día y a cada momento.

Que la paz sea con vosotros.

Amén