Solo se cumplen si tenemos al espíritu santo.

2 P 1:21 “Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”.

La palabra profetizar significa, en hebreo, una visión de lo que va a pasar.

Y los santos profetas de los que habla la palabra, fueron siempre inspirados por el espíritu de Dios. Recordemos el propósito de Dios cuando dio a conocer, a través de su profeta Jeremías el nuevo pacto:

Jer 31:31 y Ez 36:25-27 “Pondré mis leyes en sus mentes y en sus corazones, y derramaré ¡mi espíritu sobre ustedes para que cumplan mis mandamientos!”.

El nuevo pacto que Dios hace con su pueblo, en el cual las leyes ya no estarán escritas en piedra sino en nuestros corazones, se cumple en Cristo.

Él, que no conoció pecado por nosotros lo hizo pecado, para que fuésemos hechos justos: (2 CO 5:21)

Para que fuésemos hechos justos:

Y nosotros hemos sido justificados porque hemos creído en aquel, que venció en la cruz del calvario. Creímos en aquel que resucito de entre los muertos; ya que no podía ser retenido por la muerte; porque Él era sin pecado.

RO 6:23 “Porque la paga del pecado es muerte más la dádiva de Dios es vida eterna en Crista Jesús Señor nuestro”.

Si andamos por su misericordia en vida eterna, entonces el espíritu de Dios esta en nosotros. Y si por Cristo andamos en el nuevo pacto, entonces por el espíritu de Cristo cumplimos sus mandamientos.

Cristo antes de ascender al cielo dio mandamientos a sus discípulos; que empezaron a cumplirse en el momento en que el espíritu santo se derramó en pentecostés, en el aposento alto:

MT 28:18-20 “Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones”.

Vayan a las naciones a buscar lo que se había perdido, vayan a recuperar el reino, ensénenles para que la misericordia de Dios les otorgue la vida verdadera. Vayan a las naciones a instruir, a enseñar, a formar estudiantes.

Recordando esta gran comisión Lucas inicia el relato del libro de los hechos:

Hechos 1:1-2 “En el primer tratado, oh Teófilo hablé acerca de todas las cosa que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, hasta el día que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido”.

Hoy nosotros seguimos sobre edificando por el espíritu santo, en la iglesia de Cristo. Así como alguien nos predico la salvación que Cristo otorga a los que se arrepienten.

¿Qué nos corresponde a nosotros hacer?

Si el propósito de Dios es que muchas almas vengan a su reino. Prediquemos al autor de la salvación, al que fue perfeccionado por aflicciones para que muchos hijos vengan a su reino: (HEB 2:10).

Amén