La verdadera adoración

La adoración es una actitud espiritual, en la que nos postramos con humildad y con temor reverente ante la presencia de Dios. Solo a Dios debemos adorar.

La naturaleza de la adoración está en la disposición del corazón deseoso de hacer un sacrificio aceptable, de olor fragante y agradable a Dios. Ese es el perfume que Dios espera de los adoradores.

Por ello la adoración siempre es espiritual; dice la palabra de Dios; que al señor le debemos adorar en espíritu y verdad: (Jn 4:23-24).

Para adorar en espíritu y en verdad es necesario nacer de nuevo ya que solo a Él y en espíritu le podemos adorar.

Sin el Espíritu Santo habitando en nosotros no podemos responder a Dios en adoración, porque sin el espíritu, no le conocemos:

1 Corintios 2:11

Porque ¿quién de entre los hombres puede saber las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así mismo, nadie conoce las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.

La verdadera adoración nos lleva a vivir una intimidad con Dios: Salmo 25:14

La comunión íntima de Jehová es con los que le temen reverentemente.

Existen 3 formas de adorar a Dios:

1.- Guardando sus mandamientos (obediencia):

Mal 2:14  ¿Y se preguntan por qué el señor no acepta mi adoración? Pues porque el Señor ha visto que has sido desleal con la mujer de tu juventud, con tu compañera, con la que hiciste un pacto.

2.- Alabando:

2 Cr 29:30  El rey Ezequías y los funcionarios ordenaron a los levitas que alabarán al Señor con los salmos escritos por David y por el vidente Asaf. De modo que ofrecieron alegres alabanzas y se inclinaron en adoración.

3.- Oración:

Dt 26:10 “Y ahora, oh Señor, te traigo las primicias de las cosechas que me has dado de la tierra”. Luego coloca las primicias ante el Señor tu Dios y póstrate ante él en adoración.

Solo a Dios debemos adorar.

2018-01-02T10:48:40+00:00

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