Nuestra alma es un campo

De energía muy poderosa.

Con su poder, sostiene y

Contiene la vida humana.

Es un campo electromagnético

Que se expande como un metro

Del cuerpo.

Es un campo blindado y tiene una puerta. El corazón es la puerta.

El principal enemigo del alma

Es el pecado.

Cuando en nuestra vida empezamos a hacer uso de nuestro libre albedrío, es cuando

elegimos ir en contra de Dios, a través del pecado, y eso afecta tremendamente el alma y trae como consecuencia el sufrimiento y las enfermedades:

Mentira, miedo, enojo, odio, resentimiento, envidia, depresión, tristeza, hipocresía,

Lujuria, lascivia, etc.

Cuando pecamos rompemos

Las paredes del alma y contaminamos nuestro corazón.

El pecado produce un endurecimiento del corazón:

Corazón de piedra.

Las fisuras del alma son puertas

Por dónde entran energías que siempre están al acecho:

Ef 6:12

Porque no tenemos lucha contra personas, sino contra espíritus inmundos.

En los ámbitos espirituales están

Nuestros principales enemigos.

1 Jn 5:19

Sabemos que somos de Dios, y que el mundo entero está bajo el maligno.

La única solución para contrarrestar el sufrimiento,

Y alcanzar una vida plena

Es aceptar a Cristo, como nuestro salvador. Él pagó, al morir en la Cruz del calvario, la deuda del pecado.

Él venció a satanás y a la muerte; abriendo las puertas de los cielos, para que todo el que en Él crea, tenga vida espiritual.

 

Dice la palabra de Dios que los que creemos en Jesucristo somos hijos de Dios, y con ello alcanzamos un nacimiento espiritual.

El cual es una vestidura que nos

Protege contra las acechanzas de la oscuridad.

Es el nuevo nacimiento:

Juan 3:8

El que es nacido del espíritu,

Del Espíritu es.

Así, por Cristo Jesús, nuestra alma ahora tiene una vestidura espiritual que nos protege del mal.

Y para mantenerla debemos caminar los pasos que el mismo señor nos muestra a través de la biblia.

Entonces, los hijos de Dios, debemos eliminar los deseos engañosos que se quedaron impresos en la carne.

Ef 4:22

En cuanto a su pasada manera de vivir, despójense de su vieja naturaleza, la cual está corrompida por los deseos engañosos.

Despojarnos de esos deseos

Para evitar, volver a caer en las garras del pecado, es trabajo no sencillo de realizar. Requiere de un deseo intenso de liberarte

De lo que te puede alejar de Dios.

De esa manera caminamos en obediencia delante de la presencia de Dios, y es para los hijos de Dios un deleite:

Proverbios 3:17

Sus caminos son un deleite y en todas sus veredas hay paz.