Empezamos diciendo que en la biblia no existe el concepto de la trinidad. Más bien es una deducción que se hace en virtud de la existencia del padre del hijo y del espíritu santo.

El Espíritu Santo, o la Ruaj Hakodesh, como se le dice en hebreo,  es simplemente una manera alegórica, poética, de la biblia para referirse a la presencia del padre y del hijo entre nosotros.

La palabra Espíritu Santo aparece solo 3 veces en el antiguo testamento y siempre aparece en referencia al espíritu de Dios.

En el libro de Deuteronomio 6:4, leemos así oye Israel el señor nuestro Dios uno es. Ahora, si leemos en hebreo, este mismo texto,  nos da mayor comprensión de la dualidad de dios:

“Shma israel, adonai eloheinu adonai ejad”

Ahí encontramos 2 veces el nombre de dios; adonai eloheinu, como “vhyh gadol”, el padre; y “adonai ejad” como, “vhyh acatan”, el hijo: Entonces toma sentido esa dualidad: el señor nuestro Dios es uno; el padre y el hijo en unidad.

En el evangelio de Juan esto se aclara mejor:

Jn 1:1 “En el principio era el verbo; el verbo era con dios y el verbo era dios y todas las cosas fueron hechas por Él”

Cuando cristo habla del espíritu santo dice:

Juan 16:13 “Pero cuando venga el espíritu de verdad, él os guiará a toda verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.”

Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber. Nos está hablando que el espíritu santo es la unidad del padre con el hijo: la dualidad divina.

Veamos más textos bíblicos que ayudan a comprender mejor está dualidad divina, en la unidad:

1 Tim 2:5 “Porque hay un sólo Dios y un sólo mediador entre dios y los hombres”, habla del padre y del hijo.

Juan 14:23 “Él que me ama mi palabra guardará y mi padre le amará, y vendremos a él y haremos morada en él, ésta es la promesa del espíritu santo.”

Por tanto, concluimos que el Espíritu Santo, es la unidad entre el padre y el hijo.

Jn 2:22-23 “¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Éste es anticristo, el que niega al padre y al hijo. Todo aquel que niega al hijo tampoco tiene al padre. Él que confiesa al hijo, tiene también al padre.”

Amén