La consagración

Los hijos de Dios se consagran al servicio del todopoderoso, consagrar es sinónimo de santificar: es hacer santa una persona o cosa, es dedicar algo al servicio de Dios, es honrar y dar culto a Dios.

1 Co 1:2 “A la iglesia de Dios que está en corinto, a los santificados en cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier  lugar invocan el nombre de nuestro señor Jesucristo, señor de ellos y nuestro.”

Esta carta del apóstol Pablo está dedicada a todos los que han consagrado su vida al servicio de Dios; pero también en la definición vemos que además de los consagrados, se consagran también cosas.

Esto nos recuerda todos los utensilios que estaban en el templo de Jerusalén, cuando el templo cayó en manos de Nabucodonosor, el conquistador de Juda, se los llevó como parte del botín de guerra.

2 Reyes 25:13 “Y quebraron los caldeos las columnas de bronce que estaban en la casa de Jehová, y las basas, y el mar de bronce que estaba en la casa del señor (templo), y llevaron el bronce a Babilonia.

Llevaron también los calderos, las paletas, los despabiladeras, los cucharones y todos los utensilios de bronce con que ministraban; incensarios, cuencos, los que de oro en oro, y los que de plata en plata; todo lo llevo el capitán de la guardia.”

Todos eran utensilios consagrados al servicio del templo de Dios. Sucedió que después del cautiverio de Juda en Babilonia, el rey Belsasar, hijo de Nabucodonozor; se encontraba en una fiesta y en estado de ebriedad pidió que le llevaran las copas de oro del templo para continuar bebiendo.

De pronto apareció en una pared y ante los ojos del rey una mano que escribía en arameo estas palabras: Mene mene tekel uparsin; con lo cual el rey se alarma y manda traer a sus hechiceros y sabios para que le interpretarán esas extrañas palabras.

Nadie pudo y una mujer le habló del profeta Daniel y éste fue llamado ante el rey y le descifró las palabras escritas por el dedo de Dios: “Se ha pesado tu reino y lo ha quitado de tu mano”

Esa misma noche Belsasar fue muerto por los medos persas que conquistaron Babilonia.

Las consecuencias de hacer uso de un utensilio consagrado a Dios para fines profanos es causa de muerte y destrucción.

Así, nosotros, como consagrados hijos de Dios; hemos sido llamados para servir a la casa de Dios. Y para eso vino nuestro señor Jesucristo; Dios lo envió a dar su vida por nosotros.

Pablo nos recuerda que somos consagrados para Dios en cristo Jesús.

De la misma manera que fueron consagrados los sacerdotes, después de haberse completado la ceremonia de su consagración: (lv 9:1-7).

Y al día siguiente dice la palabra ya estaban enteramente ocupados en su oficio, porque su consagración era llenarles las manos. Lo que indica que a los consagrados Dios dota de las herramientas para realizar su trabajo.

Sin embargo en estos tiempos los hijos de Dios andamos más por fe y menos por vista, diferente que ellos. Pero podemos estar seguros que Dios se manifiesta a todos los consagrados que se acercan a él.

Santiago 4:8  “Acercaos a Dios y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.”

El sumo sacerdote hacia expiación, estaba altamente consagrado al servicio de Dios: él hacía expiación por sí mismo, como quien es uno de los pecadores; pero nosotros tenemos un sumo sacerdote que estaba moralmente separado de los pecadores (Heb 7:26) y no necesitaba hacer expiación por sí mismo.

El modelo de nuestro señor Jesucristo, consagrado totalmente a Dios, porque él siendo forma de Dios, no estimó ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se hizo ciervo con forma de hombre y se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte de cruz y Dios los exaltó para que su nombre sea por sobre todo nombre y ante él toda rodilla se doble, y toda lengua confiese a Jesucristo como nuestro salvador. (Fil 2:6-11).

Por la cruz, Dios nos da el privilegio de ser consagrados en cristo Jesús.

2018-04-25T10:20:26+00:00

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