La alabanza a Dios

Para agradecer su gracia inmerecida el canto que ofrecemos a Dios constituye una herramienta muy poderosa para agradecerle todas sus bondades, para exaltar sus maravillas y entregarle nuestra adoración.

Salmos 92:1  “!Cuán bueno es alabarte, señor! ¡Bueno es, altísimo, cantar salmos a tu nombre!

¿Por qué le damos alabanza a nuestro Dios?

1 Cr 20:11 “Porque a ti pertenecen, oh señor, la grandeza, el poderío, la gloria, la hermosura, la majestad y el honor, porque tuyo es el dominio en los cielos y en la tierra. Tuyo es oh señor, el reino, la sabiduría, el poderío, el conocimiento, la riqueza y el honor.”

El rey David fue un adorador de Dios como nunca se vio. Dice la biblia que él tenía un corazón conforme al corazón de dios.

1 s 13:14 “Jehová ha buscado a un varón conforme a su corazón.”

Sal 89:20 “He encontrado a David mi siervo, lo he ungido con mi óleo santo.”

Y David conforme a ese corazón que amaba a dios, escribió 75 salmos para agradecer y exaltar su nombre.

Introdujo también instrumentos musicales para elevar la adoración; de tal manera que la alabanza de los levitas, creaba un elevado clímax profético: 2 cr 5:13

Cuando los que tocaban las trompetas y los que cantaban, hicieron oír su voz al unísono, alabando y dando gracias a Dios, y cuando alzaban sus voces acompañados con trompetas, con címbalos y con los demás instrumentos musicales para alabad al señor diciendo: porque él es bueno y su misericordia permanece para siempre, entonces la casa del señor se llenó de una nube, y los sacerdotes no pudieron continuar ministrando a causa de la nube, porque la casa de Dios se llenó del resplandor de su gloria.

Por supuesto que Dios se agrada de la ofrenda voluntaria de gratitud de parte de sus hijos y no hace tardar su misericordia.

Nuestro señor Jesucristo era siempre impulsado por el espíritu a agradecer por todo a Dios, a través de la alabanza: Lucas 10:21 

En ese momento Jesús se regocijó en el espíritu santo, y dijo: te alabo, padre, señor de cielo y de la tierra, porque estas cosas las escondiste de los sabios y entendidos, y las revelaste a los niños. ! Si, padre, porque así te agrado!

Dar gracias a Dios con alabanza produce una gran sanidad física y espiritual. El alma se regocija con la adoración; Dios escucha con agrado a los alabadores en espíritu y responde con sus efluvios de poder: 1 Cr 16:8-10

¡Den gracias al señor! Invoquen su nombre; den a conocer su nombre entre las naciones, cántenle y denle gracias, hablen de todas sus proezas. Gloríense en su santo nombre; regocíjense el corazón de todo el que busca al señor y su poder.

Alabar a Dios contribuye a engrandecer su nombre en nuestro interior: Fil 1:21

Porque mi vida es el cristo. A nadie da tanto beneficio la alabanza, sino al que dispone su corazón para honrarlo y permitir así, ser transformado por dios.

Amén

2018-03-05T15:00:59+00:00

Acerca del Autor: