Jesús enseña por parábolas

Lc 8:4

Juntándose una gran multitud, y los que de cada ciudad venían a Él, les dijo por parábola:

El sembrador salió a sembrar su semilla; y mientras sembraba, una parte cayó junto al camino, y fue hollada, y las aves del cielo la comieron. Otra parte cayó sobre la piedra; y nacida se secó, porque no tenía humedad.  Otra parte cayó entre espinos, y los espinos que nacieron juntamente con ella, la ahogaron y otra parte cayó en buena tierra, y nació y llevó fruto a ciento por uno. Hablando estas cosas, decía a gran voz: el que tenga oídos para oír, que oiga.

Jesus, a partir de aquí empieza a utilizar otra estrategia para enseñar a las multitudes. Él utiliza historias para captar su atención: las parábolas.

Las parábolas no tienen el propósito de oscurecer el entendimiento. No son para contar historias que no se puedan entender.

Porque Jesús dijo:

 Lc 8:16

Nadie que enciende una luz la cubre en una vasija, ni la pone debajo de la cama. Sino que se pone en alto para que alumbre a todos. Su propósito fue traer luz y entendimiento a las multitudes.

El propósito de enseñar por parábolas fue para contrarrestar el endurecimiento de corazón que el pueblo tenía.

Lc 8:9

Sus discípulos le preguntaron que significa esta parábola.

10.- y Él dijo: a vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los otros por parábolas; para que viendo no vean, y oyendo no entiendan.

Estas palabras lo que implica es que así se cumplirá lo que dijo Isaías:

Isa 6:1-9

Y dijo: anda, y di a este pueblo: oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis. Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad.

Es la estrategia de Dios: engrosar el corazón, agravar los oídos y cegar los ojos, para que haya sanidad. En hebreo dice oigan y oigan, pero no entiendan.

El mensaje que Dios está dando a Israel es escucharán, escucharán y no entenderán. Este es el mensaje que Isaías traería al pueblo: Ustedes escucharán y escucharán y no entenderán.

¿Por qué el pueblo de Israel se hizo insensible para escuchar la voz de Dios? ¿Cuál fue la causa?

El pueblo estaba tan ocupado en los deleites de la vida, en los lujos, vivir a la moda, en el dinero, en los viajes; estaban tan ocupados en eso que tenían el corazón ocupado en lo vano. Estaban distraídos, y no había disposición para escuchar cosas eternas. Estaban tan ocupados en lo temporal que ya no les interesaba lo eterno.

Pero Dios da a conocer a Isaías lo que va a hacer para que quieran escuchar otra vez.

Isa 6:11

Y yo dije: ¿hasta cuándo señor?

Y respondió él: hasta que las ciudades estén asoladas y sin morador, y no haya hombres en las casas, y la tierra esté hecha un desierto; hasta que el Señor haya echado lejos a los hombres y multiplicados los lugares abandonados en medio de la tierra. Y si quedáre aún en ella la décima parte, esta volverá a ser destruída; pero como el roble y la encina, que al ser cortados aún queda el tronco, así será el tronco, la Simiente Santa.

¿Hasta cuándo el pueblo va a estar sin entender? Van a entender cuando todo lo que poseen se les quite, cuando los bienes materiales se esfumen.

 6:12

Hasta que el Señor haya echado lejos a los hombres y multiplicado los lugares abandonados en medio de la tierra.

¡Hasta su exilio entenderán!

La época más terrible del pueblo de Israel fue el holocausto. Con ese terrible acto se cumplió esta profecía.

El pueblo fue echado, fue perseguido por la inquisición, fue echado de entre las naciones; y fueron llevados a los hornos nazis para exterminarlos, durante la Segunda Guerra Mundial. La consecuencia positiva fue que se determinó la creación del estado de Israel, en 1948.

De ahí un sector del pueblo se despierta; unos se arrepienten y vuelven a la Torá, pero todavía queda una porción incompleta de la palabra:

Isa 6:13

Y si quedáre aún en ella la décima parte, esta volverá a ser destruída.

Pero como el roble y la encina, que al ser cortados aún queda el tronco, así será el tronco, la Simiente Santa.

La escritura hace un paralelismo de los hombres con los árboles. Quedará siempre un remanente que será capaz de volver a florecer. Esa es la promesa de Dios.

Volvemos a Lucas:

Israel (Judá) en los tiempos de Jesus, se están asimilando a Roma.

Roma les daba entretenimiento, les ponía templos paganos y sus lugares de fiesta. Roma les protegía, vivían en paz; solo les exigía que le pagaran impuestos a cambio de las cosas que Roma les daba para divertirlos y protegerlos. Humanamente hablando no había nada malo.

La gente empezaba a acomodarse a las estrategias de Roma. Espectáculos, fiestas, compras. Es síntesis el estilo mundano. La mayoría quería los bienes temporales de la vida. Eso era a costa de los mandamientos divinos. Los celosos se oponían a ese gobierno, pero eran minoría.

Por eso Jesus empezó a dar mensajes por parábolas. Es el antídoto para alguien que se esta acomodando al mundo. Ese mensaje tiene mucha vigencia actual. Énfasis principal es para la iglesia.

2018-06-28T10:02:03+00:00

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