El discípulo verdadero

¿Quiénes son realmente los discípulos verdaderos de Cristo?

Veamos cómo se cumple la palabra de Dios que dice que muchos son los llamados pero pocos los escogidos: (Mt 22:14)

Debemos asegurarnos  que en la biblia está la fe verdadera y en ella está la salvación. Y la salvación es para el discípulo verdadero.

Pablo apóstol nos enseña en Ro 10:17: La fe es por oír la palabra de Dios”

Comprobemos si  nuestra fe es bíblica o está basada en un dogma.

Juan 8:31 “Si permaneciereis en mi palabra seréis verdaderamente mis discípulos y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.”

El señor no habló a cualquier judío, sino a los que ya creían que él era el mesías. Sin embargo, no es suficiente creer que Jesús es el hijo de Dios.

Porque está escrito: “Tú crees que él es Dios, crees que él es señor, pues también los demonios creen y tiemblan y le reconocían como hijo de Dios” (Stg 2:19)

Entonces no es suficiente que levantes la mano y digas: porque ya confesé que Jesús es el hijo de Dios, entonces ya me voy al cielo, ya soy salvo.

¡Hay pues una condición para ser sus discípulos!

Cuál es esa condición: si permaneces en mi palabra seréis mis discípulos verdaderos. Eso significa que hay discípulos verdaderos y discípulos falsos.

¿Cómo distinguir a los discípulos verdaderos y a los falsos?

Mt 7:21-23 “No todo el que me dice señor entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi padre que está en los cielos.”

Pero a continuación el señor nos dirá quién no entrará a su reino, ya que todos los discípulos de Jesús debemos tener esperanza y el conocimiento para que ciertamente estemos en su presencia por la eternidad.

Mt 7:22 “Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?”

¿A qué día se refiere?

¡El día en que se haga sonar la trompeta y seremos levantados al cielo!

Y Jesús continúa: Mt 7:23 “Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.”

Imagínate a un profeta, un hacedor de milagros, que se dedicó a echar fuera demonios a enseñar de Cristo y cuando vea cara a cara a Jesús le diga: No te conozco.

A quien no le da terror que eso le sucediera;  después de ser como dice la palabra, ser heraldo de muchos y quedarte fuera del reino.

Analicemos entonces, ¿qué significa hacedores de maldad? ¿por qué de esa palabra maldad depende nuestra salvación?

La palabra maldad en griego es anomia, es transgresión a la ley.

Jesús dice apártense de mí practicantes de anomia, apártense de mí los transgresores de la ley. Los que están cambiando la ley, los que están poniendo sus propias doctrinas, sus propias religiones en lugar de obedecer la ley que Dios nos dio.

Apártense de mí, transgresores de la Tora.

El fundamento de la instrucción es: tu palabra permanece para siempre.

Isaias 40:8 “Sécase la hierba, marchítese la flor; más la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.”

Es el momento de saber si eres un discípulo verdadero o uno falso, y si el señor dice que se aparten de mí los transgresores de la ley. Preguntémonos cuántos cristianos de los 2,000 millones que están documentados en el planeta, cuántos de todos ellos celebran las fiestas solemnes de Jehová.

Qué porcentaje de los millones de cristianos celebran esto, las fiestas, que son un mandamiento de Dios, por estatuto perpetuo.

Cuántos cristianos lo guardan y cuántos están siguiendo doctrinas de hombres.

Entonces el cristiano que se jacta que no tiene una religión sino una relación con Cristo, si está siguiendo doctrinas de hombres y no de Dios, entonces en el sentido estricto está siguiendo una religión.

Si estamos en Cristo, estaremos haciendo lo que él hizo, estaríamos guardando las fiestas.

Sin Tora, es decir transgrediendo la ley, ¿en qué sentido no hay salvación?

La Tora es el fruto de la salvación, la prueba de fuego de la salvación, la manera en que nos damos cuenta si somos salvos es la Tora.

Si no tienes la Tora nos estamos autoengañando, para comprobar eso leamos la primera carta de Juan:

1 Jn  2:4 “El que dice que cree en él y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso y la verdad no está en él.”

Él tal es discípulo falso, pero él que la guarda ese es el verdadero y no estará expuesto a que el señor le diga: apártate hacedor de maldad.

Amén

2018-04-05T16:10:11+00:00

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