El propósito de Dios es que todos alcancemos la salvación. La salvación es el regalo que Dios otorga a los creyentes en Jesucristo.

A los que creen que Jesús es el hijo de Dios quien no estimó el ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse; que vino y se hizo siervo en forma de hombre y se humilló a sí mismo, siendo obediente al morir en una cruz como propiciación por los pecados del hombre.

Dice la palabra que por eso Dios le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que toda rodilla se doble ante él y toda lengua confiese que Jesús es el señor. (Fil 2)

El crecimiento de la iglesia es el propósito de Dios; la palabra dice que el sacrificio en la cruz tiene el propósito que muchos hijos vengan a su reino. (Heb 2:10)

Entonces el crecimiento de la iglesia depende de que muchos hijos acepten a Jesucristo como su salvador y conforme a la gran comisión que el señor mandó a sus apóstoles, estos discípulos sean instruidos en la palabra de Dios.

Esta responsabilidad de traer las almas a los pies de Cristo es de aquellos que tienen el don de anunciar las buenas nuevas.

La iglesia entonces trabaja con el fin de que las almas sean transformadas por la palabra de vida.

Sal 19:7 “La ley del Señor es perfecta que convierte el alma.”

Es pues la palabra de Dios la que transforma las almas y transmitir la palabra es responsabilidad de los que Dios ha dado el don de la instrucción.

Existe otro don también muy importante: el de exhortación.

Todo hijo de Dios enfrenta pruebas y situaciones que son difíciles de llevar y las iglesias comprenden la importancia del don de exhortar, es decir de animar, de ayudar a los que están caminando, para que sientan el respaldo de Dios a través de sus consejeros, que con amor y regocijo impulsan a los necesitados a continuar el camino que conduce a la vida eterna.

Ejemplo de esto lo tenemos en el libro de los Hechos, capítulo 11:22-26

Dice la palabra que los apóstoles enviaron a Antioquia a Bernabe; y éste cuando llegó vio la gracia de Dios, se regocijó y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor.

Porque era barón bueno, y lleno del espíritu santo y de fe, y una gran multitud se agregaba al Señor.

Después fue Bernabe a Tarso a buscar a Saulo (Pablo); y hallándole le trajo a Antioquia y se congregaron allí todo un año con la iglesia y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquia.

El libro de los hechos de los apóstoles nos muestra la importancia de estos tres fundamentos que deben ser indispensables en la iglesia de Cristo:

El que anuncia

El que exhorta

El que enseña

Si esas tres cosas están, entonces Cristo da el crecimiento en esa iglesia.