Si una persona quiere alcanzar el cielo de la eternidad debe pensar en la misericordia de Dios como la única vía para alcanzarlo.

Decía el puritano Watson que la fe y el arrepentimiento son las alas sobre las cuales el santo vuela al cielo.

El arrepentido es aquel que ha decidido abandonar totalmente el pecado.

Y nuestro señor Jesucristo cuando inició su ministerio invitaba a los que estaban en tinieblas, en abandono espiritual, a que se arrepintieran porque el reino de los cielos ya estaba cercano. (Mt 4:17)

El arrepentimiento consiste en la confesión de fe en Cristo Jesús:

Creer que Cristo murió por nuestros pecados y que resucitó de entre los muertos, que está sentado a la diestra de Dios y que reina como rey y sacerdote por la eternidad.

Y esa confesión es el primer fruto evidente que brota del corazón del pecador cuando la redención de Cristo le es eficazmente aplicada.

Y esa redención se lleva a cabo por medio del Espíritu Santo de Dios, quien viene a nuestra vida:

1.-Para darnos el nacimiento a la vida espiritual.

2.- Para darnos salvación.

3.- Para ayudarnos a alcanzar el cielo.

Y con ello, el señor nuestro Dios, quita nuestro corazón de piedra y nos da un corazón suave y sensible, vivo y con calor; que responde a las cosas de Dios; un corazón que arde con amor.

Eso es gracias a la misericordia de Dios, ese corazón renovado tiene un deseo ardiente y permanente de seguir en el arrepentimiento y de mantener la fe en Jesucristo.

Pero hay quienes esperan el perdón de sus pecados sin arrepentirse de ellos. El arrepentimiento no es pedir perdón y luego seguir practicando el pecado.

1 Jn 1:9 “Si confesamos nuestros pecados él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”

Los pecados del corazón contra los cuales los verdaderos santos están en lucha continua todos los días de su vida.

Pero damos gracias a Dios porque Cristo nos ha hecho más que vencedores en El; pero la lucha continúa y no parará hasta que descanse nuestra cabeza en la muerte, o que venga nuestro señor Jesucristo para llevarnos con él.

Juan 14:1 “¡Yo voy a preparar moradas para que donde yo esté, ustedes también estén!”

Mientras tanto, a los que desean y anhelan un cambio de vida y que sus corazones sean transformados; les presento a Jesucristo crucificado quien murió en una cruz por ti y al tercer día resucitó de entre los muertos.

Para que creas en él y sea por vía del arrepentimiento redimido de todos tus pecados y tu nombre sea inscrito en el libro de la vida eterna de Dios.

Amén