Cuando en La Biblia mencionamos el nombre de Efraín, estamos incursionando en uno de los misterios más hermosos que pudiéramos imaginar, ya que se trata de un personaje, nieto de Jacob, el patriarca de Israel, a través de quien se cumple una profecía que Dios le hace diciéndole: yo soy el dios omnipotente: crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos. (Gn 35:11)

Efraín es el nombre a través del cual Dios cumplirá esa promesa. Su nombre significa: el que es doblemente fructífero. De Efraín vendrán multitud de naciones que pertenecen a las ovejas perdidas de Israel, a las cuales nuestro señor Jesucristo manifestó en los tiempos que predicaba en Israel, diciendo: yo he venido por las ovejas perdidas de Israel.

Efraín es hijo de José, el primogénito de Jacob, el cual sin ser por derecho de nacimiento el primogénito, el señor nuestro Dios le otorgó el privilegio de ser bendecido como tal, de esa manera cumpliría la misión de ser la fuente de la multiplicación del conjunto de naciones que pertenecen al pueblo de Dios y que, en este tiempo, como veremos, están regresando al pacto a través del arrepentimiento que se predica en el nombre de Jesucristo.

Jeremías 31:9

Efraín es mi primogénito.

El primogénito, es quien recibe la mitad de la herencia del padre y la responsabilidad de instruir a sus hermanos en el conocimiento de La Torá, texto que contiene la Ley que Dios entregó al pueblo a través de su siervo moisés.

Efraín representa a las 10 tribus de Israel, mismas que se apartaron del pacto de Dios y fueron dispersadas entre las naciones, que en estos tiempos están regresando a ser de nuevo pueblo de Dios, gracias a la obra redentora de Cristo.

Veamos lo sucedido a Israel:

El señor nuestro Dios saco de la esclavitud de Egipto, a través de su siervo Moisés, al pueblo israelita; siendo ellos extranjeros en esa tierra y con brazo levantado los saco de ella, esto sucedió 1491 años a.C., y habiendo destruido a siete naciones en la tierra de Canaán, les dio en herencia su territorio.

Es la tierra de leche y miel que Dios dispuso para que su pueblo viviera conforme a la Ley. Promesa hecha por Dios a Abraham, y fue Josué hijo de Nun, quien dirigió a los israelitas para ocuparla por la vía militar, en la que Dios peleaba por su pueblo.

Durante 400 años el pueblo fue gobernado a través de jueces, hasta el tiempo del profeta Samuel, a quien los israelitas le pidieron que intercediera ante Dios para que el señor les pusiera como gobernante a un rey.

Dios les dio a Saúl, hijo de Cis como rey, varón de la tribu de Benjamín, quien les gobernó por 40 años. Quitado este, les levantó por rey a David, de quien dio testimonio diciendo: he hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero (Hch 13:23).

Salomón, hijo de David, le sucedió en el trono, y este cuando fue viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no fue perfecto delante de Dios, como el corazón de su padre David e hizo lo malo ante los ojos del Señor; y a la muerte de salomón, Dios dividió el reino en dos partes: reino de las 10 tribus del norte gobernado por Jeroboam, un varón de la tribu de Efraín; y el reino del sur, gobernado por Roboam, hijo de Salomón.

Jeroboam, que es Efraín, hizo lo malo delante de Dios, apartándose de la Ley, y llevando al pueblo a adorar dioses ajenos, a pesar de los consejos que los profetas llevaron a él, de parte de Dios, no escuchó, dejando por generaciones, una condición de separación absoluta del gobierno que Dios había establecido a través de La Torá.

Así, Dios decide apartarse de las 10 tribus de Israel, así como del reino de Judá, expresando su dolor:

 Oseas 4:17.

Efraín es dado a ídolos; déjalo. Su bebida se corrompió; fornicaron sin cesar; sus príncipes amaron lo que avergüenza. El viento los ato en sus alas, y de sus sacrificios serán avergonzados.

4:13

Y verá Efraín su enfermedad, y Judá su llaga; irá entonces Efraín a Asiria, y enviará al rey Jareb; mas él no os podrá sanar, ni os curará la llaga. Porque yo seré como león a Efraín, y como cachorro de león a la casa de Judá; yo, yo arrebataré, y me iré; tomaré, y no habrá quien liberte.

De esa manera Efraín fue sometido por los asirios y se mezclaron con ellos y con otras naciones, de tal manera que perdieron sus raíces hebreas; con lo cual se da inicio a la profecía de que Efraín se convertiría en un conjunto de naciones.