¿A dónde quieres llegar? Es una pregunta que debemos hacernos cada día.

Y la respuesta debe trascender, ¡incluso hasta la muerte física!

Dejemos que nuestro señor Jesucristo nos ayude a pensar en las cosas espirituales, las cosas eternas:

Apo 19:7  “ Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del cordero, y su esposa se ha preparado.”

Si queremos comprender la palabra de Dios, debemos gozarnos porque el señor nos ha prometido que estaremos en las bodas del cordero.

Para estar en ellas, debemos ser parte del reino de Cristo.

A eso vino Él. A liberarnos del gobierno de las tinieblas y a darnos el derecho de pertenecer al gobierno de Cristo.

Mt 4:17 “Arrepiéntete porque el reino de los cielos se ha acercado.”

El camino para llegar al reino no es fácil, se requiere de perseverancia y determinación para dejar la vida de pecado y mantenernos firmes cumpliendo los mandamientos por la Fe en Jesucristo.

1 P 4:18 “Y si los justos con dificultad se salvan, ¿en dónde aparecerán el impío y el pecador?”

Cuantos millones quisieran llegar al camino de Cristo y guardar en su corazón  esa esperanza. Estar con el señor en las bodas del cordero.

Sin embargo, la única realidad es que tú estás en el camino; y si no lo estás, recuerda que Él vino para otorgarte la salvación, es decir: a apartarte del mundo del pecado y darte un lugar en el reino eterno de Dios.

Atesora el regalo dado por la gracia de Dios, y afírmate en la senda de los justos, dice Salomón en Pr 4:18 que es como la luz de la aurora que va en aumento hasta que el día es perfecto.

Que nuestro anhelo sea estar en las bodas del cordero como la novia.

Amén