Así empieza el Salmo 76: Dios es conocido en Juda. La palabra Juda es la palabra yeuda que viene del verbo leudot; y el verbo leudot es gratitud.

Entonces este salmo empieza diciendo: Dios es conocido en la gratitud. Y el Salmo 75 nos habla de la alabanza como una forma perfecta para retornar  a la gratitud:

Sal 75:1 “Gracias te damos señor, gracias te damos. Pues cercano está tu nombre, los hombres cuentan tus maravillas.”

La gratitud es una arma espiritual para someter todo argumento, toda altivez, toda jactancia, toda arrogancia, todo ataque del maligno.

Somos un pueblo que fuimos formados para alabarle y glorificarle. Cantar a la gloria de Dios, es reconocerle a él y solo a él, como la luz aquella con la que fue creado todo lo que existe.

Este pueblo he creado para mí; mis alabanzas publicará.

Así que ¿cuál es el arma contra la acechanza del enemigo?

Cada vez que estés en una situación de prueba de aflicción de enfermedad, o cualquier problema que vivimos, que hay que hacer:

El secreto es utilizar esta arma que está en nuestros labios para bendecir al señor de señores.

¿Quieres saber porque nuestra vida es miserable?

Es porque no hemos aprendido que tenemos esta herramienta para bendecirle a él.

Necesitamos entender como hijos de Dios, que aún en las peores circunstancias, él sigue reinando porque él es rey de reyes y señor de señores.

Así que Dios es conocido en la gratitud, en la alabanza. Quieres que Dios se te rebele, que se te manifieste;  el secreto está en la gratitud, en la alabanza.

Dios es conocido en la gratitud, ofrece solo a él, fruto de labios que confiesan su nombre. (Heb 13:15)

Amén